El “bypass” espiritual: Dificultades psicológicas en el camino espiritual

¿Alguna vez recurriste a tu espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de tu vida? ¿Dejaste pasar abusos en nombre de la compasión? ¿Te escudaste en tus aspiraciones más elevadas para evitar sentir celos o enojo, por considerarlas emociones “poco espirituales”?

El “bypass” espiritual es una expresión que acunó John Welwood hace más de 30 años, para describir un proceso que vio en él mismo y en la comunidad budista en la que se hallaba, y que podemos observar actualmente en la mayoría de comunidades, grupos o vías espirituales.  Aunque la mayoría de las personas que siguen sus caminos espirituales intentan trabajar consigo mismas, se da una tendencia generalizada a usar las ideas y prácticas para soslayar, o evitar cuestiones emocionales, heridas psicológicas y tareas de desarrollo inconclusas.

Cuando hacemos ese “bypass” espiritual, usamos a menudo el objetivo del despertar o de la liberación para racionalizar lo que Welwood llama “trascendencia prematura”: intentar elevarse por encima del lado desnudo y desordenado de nuestra humanidad antes de haberlo encarado plenamente y de haber hecho las paces con él. Y luego tendemos a utilizar la verdad absoluta para desdeñar o descartar las necesidades humanas relativas, los sentimientos, los problemas psicológicos, las dificultades de relación y los déficits de desarrollo.

El riesgo principal se da cuando la práctica espiritual se usa para hacer bypass, evitando o circunvalando nuestras cuestiones humanas en la vida real, intentando ir más allá, lo cual puede reforzar una separación debilitadora interna que dificulta la plena integración para el desarrollo del ser.

Por ejemplo, un@ podría practicar el desapego descartando la propia necesidad de amor, pero esto sólo esconde la necesidad, de modo que a menudo, un@ actuaría inconscientemente de forma encubierta y posiblemente perjudicial. O, por ejemplo, en muchas instrucciones de meditación se nos dice que los pensamientos son vacío, que dejemos que se diluyan en el vacío…Sin embargo, eso no debería potenciar la evitación o negación de nuestros pensamientos, ni contrarrestar el hecho, de que hay ocasiones, en que es muy necesario prestarles la debida atención.

En estos seminarios se reflexiona sobre temáticas como: verdad absoluta frente a verdad relativa, lo impersonal frente a lo personal, el vacío y la forma, la trascendencia versus encarnación, o el desapego sobre el sentimiento. Se trabajan de forma voluntaria y confidencial sobre experiencias personales y dificultades de los propios participantes. Se utiliza la metodología del intercambio compasivo, para facilitar la apertura, la comunicación y la interiorización.

Duración del seminario: 12 horas