Enfoc

Necesitamos acercamientos más amplios, positivos y visionarios para la psicología y la vida humana, así como nuevas formas de acompañamiento y formación adaptadas a nuestras vidas del siglo XXI.

Este enfoque de trabajo, conocimientos y prácticas está basado en cuatro disciplinas, todas ellas relacionadas y complementarias.

 

PSICOLOGÍA Y PSICOTERAPIA OCCIDENTAL

FOCUSING: FILOSOFÍA Y TÉCNICA DE ENFOQUE CORPORAL

PSICOLOGÍA BUDISTA Y TERAPIA CONTEMPLATIVA

ECOPSICOLOGÍA: LA UNIDAD DEL SER HUMANO CON LA VIDA

 

 

 

 

 

 

La Psicología y la Psicoterapia Occidental nos ofrece mapas y guías para analizar y comprender el funcionamiento de los procesos de desarrollo humano.

El Focusing, como una Filosofía de Vida y una Técnica de Enfoque Corporal, nos pone en contacto con una habilidad interna que nos permite abrirnos a la sensación sentida: aquel conocimiento implícito, que sentimos en nuestro cuerpo internamente sobre una determinada situación. Aporta una manera diferente de escucharnos y de trabajar, especialmente útil para aquellos problemas que no parecen tener respuesta.

La Psicología Budista y Terapia Contemplativa, nos amplía la visión del ego y del sistema cuerpo-mente, y nos acercan  antiguas prácticas transformativas para favorecer las posibilidades más elevadas de desarrollo del ser.

La Ecopsicología, defiende nuestra conexión con la naturaleza que nos sostiene, nos configura y nos sana, lo que nos ayuda a integrar los cambios en sintonía con la vida.

Cada una de estas orientaciones por si solas, ya son consideradas como amplias vías para el desarrollo humano, más son muchas las sinergias y principios inherentes entre todas ellas, lo que nos permite multiplicar sus conocimientos y potenciar  su aplicabilidad en nuestras vidas.

Estos enfoques interrelacionados entre sí, nos llevan a trabajar nuestras dificultades utilizando diferentes vías de entrada, es decir, diferentes modalidades de experiencia, que se conjugan en función de las necesidades y sensibilidad del cliente con respecto a ellas. Así pues, podemos trabajar con pensamientos, emociones, sentimientos, imágenes, sensaciones sentidas, dolores físicos, recuerdos, sueños, movimiento corporal o respiración, y en las relaciones que surgen con ellas y entre ellas.

Esta propuesta facilita un proceso vivo y dinámico, que nos permite ir profundizando de distintas formas, casi como en un movimiento interno en espiral.  Atravesamos desde capas más superficiales y manifiestas de nuestra experiencia, a capas más sutiles y silenciadas de la existencia humana. Exploramos nuestros territorios internos para relacionarnos con lo más íntimo de nosotros mismos.

Sentimos. Es precisamente esa cualidad humana del sentir, y especialmente el abrirnos a sentir, lo que nos conecta al mismo tiempo con nuestros recursos y nuestra naturaleza esencial, y con los de la naturaleza que nos rodea y nos configura.  Es entonces cuando podemos experienciar los cambios de forma sentida, y otorgarles significado, lo cual propulsará el verdadero cambio terapéutico.

Se orientan los procesos para volver a salir transformados, comprendiendo e integrando  los cambios necesarios, que se pueden manifestar en las diferentes dimensiones del ser -física, emocional, mental o espiritual-,  y que nos permiten seguir adelante de una forma más plena, sabia y sentida en resonancia con nuestra vida.