Enfoc

Necesitamos enfoques más amplios, positivos y visionarios para la psicología y la vida humana, así como nuevas formas de acompañamiento y formación adaptadas a nuestras vidas actuales.

Este enfoque de trabajo, conocimientos y prácticas está basado en cuatro pilares:

PSICOLOGÍA Y PSICOTERAPIA OCCIDENTAL

FOCUSING: FILOSOFÍA Y TÉCNICA DE ENFOQUE CORPORAL

PSICOLOGÍA BUDISTA Y TERAPIA CONTEMPLATIVA

ECOPSICOLOGÍA: LA UNIDAD DEL SER HUMANO CON LA VIDA

                                                                                                                          Psicología y la Psicoterapia Occidental nos ofrece mapas y guías para analizar y comprender el funcionamiento de los procesos de desarrollo humano.

Focusing, como una Filosofía y una Técnica de Enfoque Corporal, nos pone en contacto con una habilidad interna que nos permite abrirnos a la sensación sentida: aquel conocimiento implícito, pre-verbal y pre-consciente, que sentimos en nuestro cuerpo internamente sobre una determinada situación. Aporta una manera diferente de escucharnos y de trabajar, especialmente útil para aquellos problemas que no parecen tener respuesta.

Psicología Budista y Prácticas Contemplativas, nos amplía la visión del ego, del sistema cuerpo-mente y de la psicología transpersonal. Nos acercan  antiguas prácticas transformativas para favorecer las posibilidades más elevadas de desarrollo del ser.

Ecopsicología, defiende nuestra conexión con la naturaleza que nos sostiene, nos configura y nos sana, lo que nos ayuda a integrar los cambios en consonancia con la vida.

Cada una de estas disciplinas, por si solas, son consideradas como amplias vías para el desarrollo humano, más son muchas las sinergias y principios inherentes entre todas ellas, lo que nos permite multiplicar sus conocimientos y potenciar  su aplicabilidad en nuestras vidas.

Estos enfoques interrelacionados entre sí, nos llevan a trabajar nuestras dificultades utilizando diferentes vías de entrada, es decir, diferentes modalidades de experiencia, que se conjugan en función de las necesidades y sensibilidad del cliente con respecto a ellas. Así pues, podemos trabajar con pensamientos, emociones, sentimientos, imágenes, sensaciones sentidas, dolores físicos, recuerdos, sueños, movimiento corporal o respiración, y en las relaciones que surgen con ellas y entre ellas.

Esta propuesta facilita un proceso vivo y dinámico, que nos permite ir profundizando de distintas formas, casi como en un movimiento interno en espiral.  Atravesamos desde capas más superficiales y manifiestas de nuestra experiencia, a capas más sutiles y silenciadas de la existencia humana. Exploramos nuestros territorios internos para relacionarnos con lo más íntimo de nosotros mismos.

Sentimos. Es precisamente esa cualidad humana del sentir, y especialmente el abrirnos a sentir, lo que nos conecta al mismo tiempo con nuestros recursos y nuestra naturaleza esencial, y con los de la naturaleza que nos rodea y nos configura.  Es entonces cuando podemos experienciar los cambios de forma sentida, y otorgarles significado, lo cual propulsará el verdadero cambio terapéutico.

Se orientan los procesos para volver a salir transformados, comprendiendo e integrando  los cambios necesarios, que se pueden manifestar en las diferentes dimensiones del ser -física, emocional, mental o espiritual-,  y que nos permiten seguir adelante de una forma más plena, sabia y sentida en resonancia con nuestra vida.