Transformación personal

La transformación personal es el arte de cambiarte.

Hoy en día existen gran variedad de terapias, convencionales y alternativas, que nos facilitan modos de cambio y sanación. El mundo del crecimiento personal está lleno de propuestas atractivas que nos ofrecen a través de distintas vías de entrada alivio sintomático y curación. Pero no con muchas de ellas realizamos cambios profundos y perdurables en el tiempo en la dirección de nuestra vida. Para ello, el proceso debe estar basado en un trabajo sobre sí mism@, consciente, sentido, doloroso y bello . Sí! un proceso doloroso, bello y potente como la vida misma.

Muchas son las opciones y orientaciones que se nos presentan en modos de terapias, cursos o acompañamientos en nuestro camino evolutivo, pero sólo algunas, abordan la complejidad de los procesos de cambio en nuestra psique profunda, y menos aún, las que saben tocar nuestras de resistencias internas, los patrones incrustados, las reacciones emocionales, traumas, o miedos inconscientes que nos mantienen atrapados en funcionamientos que nos causan mucho sufrimiento.

Algun@s hablan de liberarnos de las creencias limitantes, de los condicionamientos, pero poc@s se han desarmado y entregado abiertamente en este camino de la libertad del ser.

Much@s en estos lares hablan bellamente de «soltar», más sólo un@s cuant@s, saben permanecer en el vacío y sostener las muertes y los duelos implícitos en el proceso.

Mucha es la soledad de los buscadores en estos tránsitos, y tod@s somos buscadores en algún momento de nuestra vida.

Much@s hablan de luz, y poc@s l@s que reconocen los portales de acceso y toman con nosotr@s el camino de descenso hacia las profundidades, para ver, sentir y aceptar lo que emerge del lado oscuro de nuestra existencia.

Como en el caso del vino, ese líquido cristalino y espirituoso, símbolo utilizado por muchas tradiciones de distintas épocas y culturas, es en la soledad y profundidad del tonel, donde se produce la verdadera transformación. Y es que es ahí dentro, en contacto con la oscuridad y el silencio, donde se da la transmutación, en la cual el producto original modifica sus cualidades para transformarse en algo diferente, más sutil, y que sin embargo, siempre estuvo potencialmente ahí. Como el vino, ¡siempre estuvo potencialmente en la uva!

Si bien podemos facilitar este proceso, éste no depende de nada externo, es internamente orientado, pero necesita que lo pasemos de potencia (posibilidad) a acto (manifestación evidente) y que conectemos con ello para que se exprese. Y aunque parte de este proceso es natural, está implícito en la vida, como una tendencia actualizante, como una sabiduría sentida de nuestro cuerpo, y en esencia sabemos como hacerlo, también requerimos de nuestra intencionalidad y propósito como propulsores para que pueda acontecer.

Podemos acompañar estas experiencias transformativas, facilitando la integración interna y la cohesión psicológica y poder otorgarles así, un significado sentido único, en conexión con nosotr@s mism@s y con la vida que vivimos.

La transformación personal no es la meta. La transformación personal es el camino.